La necesidad de escribir y publicar tus historias (especialmente siendo mujer)

Escribir sobre tu corazón roto es una cosa, pero publicarlo es lo más valiente que uno puede hacer. Escribir puede ser un oficio complicado, especialmente cuando escribes de tu vida, pero no podemos ni deberíamos evitarlo.

Escrito por Camila González Simon

Escribo sobre lo que sucede en mi vida desde que tuve mi primera agenda Pascualina. Escribía sobre mis amigos, mis deseos, los compañeros que me gustaban o de cuando me enojaba con mis papás. Casi 15 años después sigo haciendo más o menos lo mismo.

La diferencia es que ahora escribo siendo cuidadosa porque si aprendí algo cuando chica era que –al igual que Harriet, la espía– podíamos herir a personas que queríamos por escribir sin pensar. Debemos saber que cuando escribimos, siempre habrá un lector a pesar de que seamos nosotros mismos. Y si, aún más, la publicamos –aunque sea anónimamente– alguien podrá reconocer nuestra historia. Por eso, debemos ser cuidadosos con nuestras palabras pero honestos con lo que contamos; amorosos con los otros personajes de nuestra historia pero sin olvidarnos de nosotros mismos.

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Estas advertencias no son para asustarlos, más bien para compartir lo que he aprendido afrontando las consecuencias de lo escrito y publicado. Sin embargo, esta experiencia ha estado acompañada de aprendizajes y regalos.

Todos somos nuestra historia oficial y, como diría Pedro Engel, somos los protagonistas de nuestra película. Las personas con las que nos encontramos en la vida son sólo actores secundarios o extras. Escribir nuestras historias significa reconocernos. Es el mayor acto de amor. Reconocemos nuestra historia como algo digno de ser escrito, como algo que puede aportarle algo a alguien, como seres dignos de ser leídos.

Desde que decidí firmar mi historia de amor en Archivo Amoroso con nombre y apellido, comencé a decirle a todos lo terapéutico y político que un acto así podía llegar a ser. Hasta el día de hoy lo creo, sin embargo, también resonó en mis inseguridades y miedos. Escribir sobre lo que aprendiste sobre el amor en tu últimas relaciones también puede ser malinterpretado hasta convertirse en un cahuín más en internet.lena dunham

A Lena Dunham –creadora de la serie Girls que publicó el año pasado un libro sobre su vida– la han criticado por compartir sin pelos en la lengua todas sus historias, llamándolo “over sharing”, es decir, compartir “de más”. Denunció en su entrevista en NPR con Terry Gross que a los hombres se les trata de valientes cuando cuentan sus experiencias, mientras que a las mujeres se les juzga negativamente.

En noviembre del año pasado, la periodista Javiera Tapia sufrió acoso por criticar el machismo del periodismo musical nacional. Siempre antes de escribir se pregunta si lo está haciendo para exponerse o para criticar algo que afecta a más personas, si escribirlo y compartirlo puede hacer que alguien se sienta mejor o acompañada en alguna pena o problema.

Cuando se pone en la balanza lo bueno y lo malo de escribir y compartir lo que uno vive u opina, el beneficio siempre termina siendo mayor.

“Los textos arman redes de odio, pero también de comunicación y comprensión. Yo creo que eso le pega mil patadas en el poto al odio que se puede recibir” explica Javiera.

No soy la única en creer y decir lo importante que es contar nuestras historias porque hasta la ciencia está de nuestro lado. Las contamos para no olvidar, para adueñarnos de ellas, para no soltarlas, para no sentirnos tan solos. Virginia Woolf decía que si deseas escribir, eso es lo único que importa. Además, haters gonna hate, hate, hate, hate, hate.

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  • sergio

    Me encanta! yo siempre escribo mis cosas (por el momento sin publicarlas). Hay que hacerlo y darle el valor que corresponde. Agradezco a Archivo Amoroso, por plantearse como un archivo, no-alternativo, sino reestructurante de aquellas jerarquías que dicen reconocer el pasado, los presentes, y que mantienen esos sistemas determinantes de una historia “oficial”, segregante, clasista, puaj-todo-etc, de la que no estamos de acuerdo. Espero que dure para siempre y que sea un aporte a la escritura de nuestras historias personales y/o compartidas. Gracias!

    (Me gustaría mandar un pedazo del chocolate que estoy comiendo, sabe rico y lo quiero mucho. Ahora quizás cada vez que coma chocolate me acuerde de archivo amoroso)

  • Oriana Miranda

    El libro de la Lena Dunham me hizo pensar caleta en esto, Cami (¿lo leíste?). Ahí, ella dice algo como que las historias de las mujeres siempre han sido relegadas al diario íntimo, consideradas menos importantes e indignas de ser contadas. Que un hombre que se emborracha y se va de putas tiene el derecho de contarlo en decenas de libros, pero una mujer y sus historias de mujer, no. Y lo imprescindible que es cambiar eso. A mi, por ejemplo, ya no me interesan las películas sin protagonistas femeninos. Hombres haciendo cosas de hombres con otros hombres en películas dirigidas, producidas, escritas y protagonizadas por hombres, zzzzz. Sin importar la película, sé que ya la vi mil veces. Quiero saber qué pasaba con nosotras en ese mismo periodo histórico. Que hacíamos las mujeres en nuestras casas cuando estábamos excluidas del espacio público. Lo que nos pasaba en las fábricas mientras los hombres hacían la guerra. Lo que nos pasa ahora, aquí en América Latina. Te agradezco por Archivo Amoroso, Cami. Gracias por tener al fin un espacio en que nuestros devenires son tan importantes como los de un hombre. Una prueba más de que amar puede ser revolucionario <3

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