Escrito por Rocío Venegas Alcaíno

No sé estar triste sin escuchar música triste. Cuando me da pena de amor, por muy cortita que sea, navego en las aguas de la música desolación y siento que todas las canciones las escribieron para mí. Porque puedo tener el corazón igual de roto que la Chavela Vargas y ustedes también, escuchen mis canciones

¡NADIE ESTÁ LIBRE!

Este es un ejercicio retrospectivo para corazones rotos. La penúltima vez que me rompieron el corazón empecé a armar compilados que nunca termino ¿Cómo voy a terminar? si la música  triste es infinita.  Por ahora, les dejo ocho canciones de corazón roto cantadas en español por mujeres favoritas.

 

Mil pedazos- Christina y los subterráneos

No me resulta el  “encajar con gracia y caer de pie”, no soy tan digna. Pero mi corazón ha volado en pedazos por distintas partes de Santiago, siempre con esta canción de fondo. Lo recojo, lo guardo, dejo un pedacito cortopunzante por ahí y me prometo ahora sí que sí empezar a entrenar su resistencia.

 

La distancia adecuada- Christina Rosenvinge

Cuando ya me di vuelta todas las posibilidades de sapear un facebook que existen y agoté las conversaciones repetitivas, me di cuenta que tengo que cortarla, poner distancia. Me vienen las ganas de retroceder el tiempo, evitar el cacho y cantar “tal vez no debí dejar que jugaras con mi falda”. Miro el techo y lo acato como una moda horrible: la desazón se va a llevar en esta temporada.

 

No entiendo nada – La reina Morsa

Si tengo pena real, no puedo ni escribir el nombre de esta canción. La escuché por primera vez con el corazón entero y casi me morí. “No quiero aprender cómo olvidar”  remite a ese momento o sentimiento horrible en donde quedarme pegá parece casi una convicción. Superar a esa persona es soltar lo último que queda:  el hoyito en el corazón y  la posibilidad de sentir algo intenso, aunque sea  echar terriblemente de menos.

 

Me cuesta tanto olvidarte – Mecano

Quedarse pelá de tanto recordar. Que el primero tenía los ojos más bonitos de Chile y me dio besos mientras nos llovía encima. El otro una sonrisa morena que brillaba en la oscuridad y contra el pasto. Otro me amó y me abrazó eternamente mientras yo sentía que el mundo se iba a acabar. El último era el muchacho de los ojos tristes, pero cuando se reía explotaba. Se reía de todo Chile al mismo tiempo.

Si me pongo matemática, suman 60 mil encantos que con mucha sensatez he tenido que olvidar mientras esta canción suena con la repetición activada.

 

Arrieros somos – Chavela Vargas

Si ando en la oscuridad, todas mis reflexiones desembocan en que Chavela Vargas es la que más entendió que la vida vale callampa, que siempre vamos a estar tristes. Y  le puso tequila y onda a su pena. No sé si a alguien más le pasa, pero a mi me sale la penaodio mexicana, me dan ganas de no conocer la mesura y agarrar el cielo a balazos, mientras lloro y el mínimo mal que deseo es  “Que la tristeza te lleve igual que a mi”

Algún día haré una lista de canciones de adiós picao. Hay miles, casi todas serían mexicanas.

 

Frente a frente – Jeanette

Para escuchar los grandes éxitos de Jeanette aprendí a poner cds en el equipo cuando era chica. Enana, jugando a imitarla en el living de mi casa no anticipaba cuánto iba a calar esta canción,  que a mi también me iba a tocar ver cómo todo se desmoronaba aunque intentara afirmarlo. Que frente a frente alguien se iba a empezar a ir y que lo único que nos iba a unir, aparte de la historia, eran algunos gestos amables, para “no hacer la vida insoportable”.

Ya no queda nada de qué hablar.

 

Sábado – Christina Rosenvinge

Cuando echo de menos, siempre pienso en que le contaría a la otra persona. Esta canción habla de escuchar los discos que le gustan, que a veces es equivalente a apuñalarse la guata. Otras es pura nostalgia, y la nostalgia puede ser bonita.

Quemé toda la casa tratando de encender al chico suave. Ya no queda nada  y mis uñas las corté, no araño a nadie”.

 

Estoy lista – Natalia Lafourcade

Lista para decir adios. Y hasta para agradecer los momentos bonitos. Que alguien te cante sobre eso, es similar a que te den un abrazo gigante, pensé cuando vi a la Natalia Lafourcade tocar esta canción en vivo. Pero es que escuchar “No necesito más del miedo a quedarme sin tu ser” cuando te sientes como un pajarito sin plumas es pura sabiduría.

En verdad, su último disco Hasta la raíz es un remedio entero, y yo se lo agradezco.

 

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