Tengo 18 años y he pasado por tres experiencias amorosas ”serias” y todas han sido desastrosas. Ojalá le sirva a alguien o, al menos, se rían de la pendeja de 18 años que aconseja a la gente.

Escrito por pasa de pasar  / Créditos de imagen

En la primera, me ”enamoré” tanto, que hacía todo lo que mi pareja me pidiese y me terminó cagando con la excusa de que yo no lo pescaba lo suficiente. En la segunda, intenté controlar tanto el hecho de no ser manipulada, que me terminaron cagando por ”ser fome”. En la tercera, me cagaron porque sí, sin importar cuántas veces lo perdonara, cambiara, o me esforzara.

A pesar de todo esto, he aprendido hartas cosas, que podrían sonar repetitivas, cliché, fomes, típicas, pero que cuando uno las escucha, sinceramente, hacen sentido:

  1. Las relaciones en pareja, son en PAReja, o sea, no hay alguien superior ni alguien inferior (me refiero como a lo amoroso, si en su vida sexual alguien manda esta bien jajjjajjja). Se supone que son compañeros, uno puede llegar a amar a su pareja, pero no dejar su vida ni sus propios intereses.
  2. La violencia no se excusa con nada, CON NADA. Es así de sencillo. Ni los golpes, ni los gritos, ni el ”si no haces esto te pateo”, ni el apretón de muñecas, ni el levantar la mano. Nada. Ni psicológica ni física, ni emocional ni nada.
  3. En las relaciones amorosas y amistades, lo más importante es la comunicación. Más allá de hablar de “qué hiciste hoy” o “qué te gusta hacer” es tener la confianza con la otra persona para poder hablar sin pelos en la lengua. Tener la confianza suficiente para hablar las cosas que nos irritan, que nos duelen, que nos sanan, que nos alegran, sin enojarnos con la otra persona, solo oirlo e intentar acompañarlo porque son compañeros.
  4. Oír a nuestros amigos pero no tanto (¿Cómo es esta wea?) Muchas veces que tenemos un problema lo hablamos con nuestras amiguis, compadres, y hasta con la mami, para que nos aconsejen y nos ayuden, pero también, muchas veces, terminamos siendo monigotes, nos dicen todo lo que tenemos qué hacer, en qué momento, a qué hora, con qué tono, bla bla bla, y dejamos de lado nuestra propia opinión, nuestra intuición, nuestros propios pensamientos, y nos denigramos a nosotros mismos pensando en que lo que nosotros estamos haciendo esta mal o no es lo correcto. A veces podemos estar confundidos y necesitar un consejo, pero dejar que otra persona maneje la relación o decida lo que dices a tu pololi, no es sano.
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