Escrito por Anónimo / Ilustración por Laura Lewis

Tuve una relación de tres años con la persona que hasta ahora, ha sido la más importante para mi. Nos conocimos cuando yo tenía 15, en el 2011. Comenzamos a salir y eventualmente a pololear a los pocos meses. Yo estaba en las nubes, nunca había tenido pololo, nunca habia sentido tantas cosas por alguien y aunque a veces me sentía mal por actitudes que él tenía, lo entendía y seguía adelante.

Pero la historia parte acá, cuando llevábamos aproximadamente 11 meses juntos y yo estaba planeando una sorpresa de aniversario y todo el show típico. Justo coincidió con la fecha en que entró a la universidad. Desde el día uno yo noté algo extraño en él, pero intentaba mentirme a mi misma, decirme que no era nada, que estaba paranoica. Pasado aproximadamente un mes, ya no resistía más. Él estaba extraño, sospechaba lo típico, pero yo confiaba tanto en el, que seguía sin querer creerlo hasta que un día un amigo fue a mi casa con la noticia; me estaba engañando.

Lo habían visto con una compañera en la fiesta de gala que hace la universidad para recibir a los mechones. Se me partió el alma en mil pedazos. Yo creo que no hace falta que especifique todo lo que pasaba por mi cabeza, pero creo que ha sido el momento hasta ahora, más duro que he pasado. Por ese entonces, tenía graves problemas de autoestima, de ansiedad, y pucha, sumemosle a ello lo inmensamente enamorada y entregada que estaba a él. Solo le tomó tres semanas destruir todo el año que llevábamos juntos. Estaba devastada.

Pasaron las semanas después del incidente y comenzó a buscarme, a querer hablar conmigo, hasta que un día nos juntamos. Quería que lo dejara intentar estar conmigo otra vez. El tiempo pasó, junto con muchas otras cosas y volvimos, pese a todo. Desde ese entonces yo comencé a cambiar. Me di cuenta de que todo el tiempo que pasó antes de que él me engañara, nunca habia sido yo realmente. Quería ser perfecta para él y nunca me mostraba tal y como soy. Así que comencé a hacerlo. Tuvimos una relación totalmente diferente a la anterior, sentía por primera vez que era feliz, muy feliz con él y sentía lo mismo de él hacia mi. Todas las cosas que podían ser mejor, mejoraron. Pero, al mismo tiempo, todo se caía a pedazos.

No confiaba nada en él, siempre tenía la sensación de que volvería a engañarme, no dormía en las noches cuando salía, incluso a estudiar con sus amigos. Me la pasaba llorando cuando tenia cumpleaños, no quería conocer a sus amigos que lo alentaban a engañarme con la niña con quien lo hizo, pero yo estaba tan feliz con lo poco bueno que teníamos que hacía oídos sordos a todo ese nuevo dolor de parte de los dos.

Luego todo se puso gris. Comenzamos a pelear cada vez más feo, a gritarnos, a insultarnos, a empujarnos, a no hablarnos en dias, a querer hacerle daño al otro hasta llegar al punto de que, estando ebrio me golpeó. Tuve que llegar a ese punto para darme cuenta de lo lejos que habíamos llegado, que ya no habia vuelta atras, que los dos estábamos demasiado rotos por dentro, y aún así no paraba de amarlo, pero definitivamente ya no como antes.

Dejamos de hablarnos y ahí acabó nuestra relación de tres años. Un día recibí un mensaje de que había ido al psicólogo por lo que pasó, que se estaba tratando y que estaba mucho mejor. Nunca más lo volví a ver. El fin de todo esto es que, después de mucho llorar, de mucho pensar, me di cuenta de que, en gran medida fue culpa mía lo que pasó.

Nunca me amé lo suficiente como para darme cuenta de que si me engañó, no me merecía. De que si no confiaba en él de nuevo, aunque el me demostrara con hechos de que si podía volver a hacerlo, no lo hiciera por que creía que yo no era lo suficientemente buena. De que si dejé que me gritara, me insultara y me hiciera sentir tan miserable con nuestras peleas de llegar al punto de vomitar, fue solamente porque yo no me quise lo suficiente para saber –aunque ya lo sabía– que no estaba bien. Y que, por sobre todo, no quería terminar por miedo a estar sola. Grave error.

Todos debemos aprender a amarnos, tal cual somos, a mostrarnos frente a los demás tal cual somos, a no pretender ser alguien que no somos para agradar, porque con ser nosotros mismos, basta y sobra. Tenemos que aprender a estar solos, a disfrutar de nuestra compañía, a no necesitar a nadie porque un pololo solo debe complementar tu vida, hacerla mejor. Y que si eventualmente las cosas no funcionan, no es tu culpa. Él o ella se lo pierde porque eres genial y llegará un día en el que llegara alguien que lo sepa, lo valore y lo ame.

Actualmente estoy pololeando con el hombre más maravilloso que he conocido. Es todo lo que siempre quise encontrar en alguien y, aunque al principio no podía dejar de pensar que nunca podría llegar a sentir lo que sentía por mi ex, eso ahora no me vale. Tenemos que ser felices HOY. No necesito un amor épico, necesito a alguien que me ame por quien soy y que, como dije anteriormente, le dé MáS brillo a la vida. Él es mi rayito de sol y estoy agradecida por haber pasado por todos los llantos, por todo ese sufrimiento con mi ex, porque aprendí, porque me superé a mi misma y eso me hizo estar lista para el hombre que ahora está a mi lado y es por eso que también le estoy muy agradecida. Espero que, sea lo que sea que esté haciendo, le vaya estupendo, que encuentre un amor tan bueno como el que yo tengo ahora, y que al igual que yo, haya aprendido.

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