Escrito por Rosita Marcó

Todo y nada comenzó cuando chicos, el amigo de familias amigas, el que todos quieren que sea tu pololo. Siempre nos gustamos, ni él ni nadie lo puede negar. Hubo química siempre. Recuerdo cuando dormimos en su casa por el terremoto y obvio dormimos juntos PERO NADA PASÓ, me invitó a dormir a su cama y nada ni un abrazo. Cuando esto fue el colmo, para un matrimonio lo llevé de pareja y en la fiesta de matrimonio ambos dos full curaos, bailamos como si no hubiera mañana. Teníamos esas pizarritas hueonas en la cabeza y nos escribíamos palos mamones y no tan mamones, en una estuvimos a punto A PUNTO de comernos, todos los papás mirando esta escena por supuesto, nada pasó se acabó el matrimonio y mi mamá como me vió tan curá me obligó a irme con ella, mi hermano que estaba más curao y mi papá. Al sujeto en cuestión lo llevaron en otro auto.

Pasado este casi incidente me volví loca, LITERALMENTE. Tuve un episodio de manía donde hago cosas realmente increíbles, tanto así que no dormí por tres días y le declaré todos mis sentimientos a la mamá del sujeto en cuestión. Él vivía en Santiago y en mi estado de locura quería tomar un bus y partir a declararme. Lo hice por otros medios estúpidos como facebook y su botón preguntar estado amoroso o algo así. El sujeto en cuestión se espantó pero igual me fue a ver a la clínica. Se portó bien. La cosa es que ahora mirando el pasado fui harto weona y ya no me mueve ninguna hormona. Sigo en la búsqueda de algún candidato idóneo, porque ahora encuentro fome, latero y poco jugado al sujeto mencionado.

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