Escrito por Anónimo / Ilustración por Nico González

Mi hermana mayor había terminado hace poco con su pololo y había quedado muy triste. Con hace poco me refiero a varios meses, entonces mi mamá preocupada le presentó al hijo de una amiga: Diego. El día que llegó Diego a mi casa, ni caché porque estaba encerrada en mi pieza siendo emo. Yo tenía 14, era fea, hardcorita y nunca nadie había depositado su interés en mí, porque de verdad que era fea. Como sabía que habían visitas y no quería arreglarme, salí como un ninja de la pieza para llegar a la pieza del PC sin toparme con nadie, pero una vez sentada ahí, conectada en msn, subiendo foto a fotolog, apareció Diego y me dijo «Querís pizza?», me di vuelta motivada por tal propuesta y me encontré con el rucio más lindo de Chile. Fue tan impactante que le dije que no a la pizza, y en tiempos de hambre aún me arrepiento.

Cuando se fue mi hermana dijo «es lindo, pero no me gusta» (tonta), pero igual siguieron teniendo contacto. Un día a la mala me metí a su msn y le robé el mail de Diego y lo agregué. Han pasado diez años y aún me acuerdo de su mail. Comenzamos a hablar, nos caímos bien, dijo que le parecía una NIÑA muy especial. Yo estaba en octavo y él a punto de salir de cuarto medio. Pero filo, yo soy fea y él es lindo, confiemos en que toda adversidad es superable.

Un día me invitó a salir (emoción, taquicardia, orgasmo), o a que nos juntáramos en verdad. Me dijo que a las 2 en República. Me costó más que la chucha dormir, y cuando desperté estaba lloviendo horriblemente. Ojalá no se arrepienta por la lluvia, pensaba. Yo salía a la una del colegio que quedaba en la esquina de mi casa. El plan era: ir al colegio, ir a mi casa a ponerme lo más digna posible, tomar la micro e ir a besarlo con pasión y pedirle matrimonio o algo así. Pero cuando eres un púber feo las cosas nunca salen como quieres.

Llegué a mi casa y estaba mi mamá porque su trabajo se había inundado, entonces me estaba esperando con EMPANADAS CALDÚAS. Me comí una rápido, y me lavé los dientes como si estuviera escobillando un zapato, pero igual me fui en la micro como con gustito a cebolla y con miedo a arruinar mi súper beso soñado. Más encima se me dio vuelta el paraguas en la calle. Ridícula.

Diego era perno, hermoso pero perno, y me convidó amablemente a la toma de su colegio. No sé pa’ qué, quizás quería tirar pinta de Che Guevara. Luego tomamos café en un almacén piruja de la plaza Brasil y cuando ya no teníamos cómo capear la lluvia, fuimos al metro y me dio un beso. Yo nunca había dado un beso porque era fea, pero el primero lo estaba dando con el niño más lindo del mundo y eso me puso tan feliz que me equivoqué de micro al volver, tuve que caminar mucho y llegué con hipotermia a mi casa. Mi mamá se asustó porque estaba morada y me acostó en la cama con tres guateros. Recuerdo esa sensación de amor y guateros como la perfección. Me preguntó dónde andaba y le dije que en un Mcdonalds con una amiga…peor excusa y la más piante.

Fue el día más bonito, aunque ahora esté vieja y ya haya tenido cien pololos y me han pasado hartas cosas bonitas, siempre recuerdo ese día tan bacán. A todo esto, Diego me pescó una semana y luego me cambió por su ex. Tres meses de llanto sin pausa, obviamente.

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