Texto por Sofía Troncoso

Hay pocas cosas que yo atesore más que los amores de colegio. Aunque ya haya pasado esa etapa, y este ad portas de salir del colegio, me enternece mucho el romanticismo de esa época: encontrarte en los pasillos de pronto, mirarse de un lado del patio al otro, comprarse dulces en el kiosko el uno al otro, el caminar juntos a casa (porque no es amor colegial de película si oportunamente viven los dos muy cerca), mandarse mensajitos en clase, y así.

Claro, no todo es una canción de Denver o una película de Sofia Coppola, pero en esta época todo lo simple es complicado. De pronto, todos los dramas son insufribles y le dices a tu mejor amigx exactamente las palabras que te dijo, su expresión, y si suspiró en ese momento o que emoticon mandó. Todo es extraordinariamente serio.

También comienza la etapa de las primeras veces, el primer beso, el primer encuentro sexual, la primera persona que le presentas a tus papás, la primera vez que te enamoras, o tu primer pareja.  Son cosas lindas que a veces resultan terribles (hay una infinita lista de gente que conozco cuyos primeros besos fueron espantosos ¡no es nada fuera de lo normal!) o cosas terribles (en ese momento) de las cuales uno se termina riendo.

A mi me molestaban mucho con quien fue aquel primer pololo de primero medio, y era tal la vergüenza que lo evitaba, mientras las otras niñas de pesadas me gritaban su nombre. Trágame tierra, estilo revista Tú. Ahora lo veo con gracia, y eso que no han pasado tantos años, pero mientras más tiempo pase más añoraré estos dramas. En especial si ese amor, por más corto que fuese, fue intenso y real y elegiste el amor por sobre la vergüenza (como yo hice, claro que después de mucho tiempo, pobrecito).

No hay nada más lindo que esta época de inocencia, y si la pasas lentamente puedes aprovechar de todas las primeras oportunidades que nunca volverán a ser “primeras veces”. Generalmente son niños buenos que por estar en tu misma edad están pasando por las mismas cosas que tú, así que todo es nuevo, brillante y da fuegos artificiales, sólo si tienes permiso de tus papás. Amo los amores de colegio, porque su amor es sincero, nuevo, y tierno.

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